El terreno y el clima

Ubicados en la parte más alta de El Penedès, las viñas se encuentran situadas a una altitud sobre el nivel del mar de entre 500 y 700 metros de altura, entre las sierras del Montmell y de Ancosa donde destaca Montagut (vértice geodésico). Con una orografía montañosa las superficies de cultivo son pequeñas con parcelas y bancales que difícilmente llegan a una hectarea de superfície. El territorio lo cruza la riera de Marmellar con una parte umbría y otra solana. El paisaje es como un mosaico donde predominan los bosques de pinos y encinas donde se ubican las viñas que respiran paz y tranquilidad en este rincón alejado de la huella de la industria y de las infraestructuras viarias.

El suelo está formado principalmente de arcilla que tiene una mayor capacidad para retener nutrientes y agua. Esto proporciona unos ciclos de maduración más largos y un mayor contenido de polifenoles que proporcionan antioxidantes. En este suelo se pueden conseguir unas uvas que dan lugar a unos vinos bien estructurados.

 

Nos encontramos con un clima eminentemente mediterráneo pero con unas características muy derivadas de la altura. Esta, proporciona una diferencia térmica día-noche que hace que la maduración de la uva sea lenta, consiguiendo unos resultados de muy alta calidad. También las condiciones proporcionan a nuestras uvas un alto grado de acidez que hace que nuestros vinos sean muy frescos.

La historia y las personas

La historia del territorio se remonta al siglo X cuando se estableció la primera comanda de la orden del Templo. Paseando nos encontramos con torres de defensa y masías centenarias que testimonian la larga historia que nos precede.

Nos domina el ánimo de conseguir una agricultura que sea cada vez más sostenible. Por ello nuestras viñas están cultivadas en régimen ecológico sometidas a rigurosas auditorías por parte del CCPAE (Consell Català de Producció Agrària Ecològica).

Todos nuestros vinos proceden de viñas cultivadas por agricultores profesionales de la Agrupació d’Agricultors de El Pla de Manlleu. Los miembros de la Agrupació tienen una trayectoria de muchas generaciones en el cultivo de la viña por lo que tienen una cualificación inmejorable para garantizar la excelencia en las prácticas que se aplican en el transcurso de todo el ciclo del cultivo de la viña.