VITICULTORES CATALANES

Freixenet (Grupo Henkel) paga la uva a 30 céntimos el kilo. Dado el volumen que produce, esta empresa es la que, de alguna manera, fija el precio de mercado. Otras marcas lo pagan mejor para asegurarse de una uva de mayor calidad, ecológico y recogida a mano, pero el precio siempre está significativamente por debajo de 1 € por kilo.

Este precio es insostenible por los viticultores y estos están condenados a primar la cantidad sobre la calidad de las cosechas o en desaparecer. En Francia se llega a pagar el kilo hasta 7 €. Los viticultores pueden tener una economía saneada lo que les permite cuidar de la uva para satisfacer las expectativas del comprador. En Cataluña, salvo las viñas que el mismo viticultor decide dedicarse a la elaboración de vino, sólo se persigue obtener grandes cantidades para paliar, en la medida de lo posible, el efecto del bajo precio.

 

Este año, el mildiu ha dañado, de media, un 35% de las cosechas. No es necesario hacer muchos números para ver la situación del sector.
Del mismo modo que los sindicatos se preocupan por asegurar unos salarios mínimos, los Consejos Reguladores de las diferentes DO, que son los responsables de velar por la calidad del producto,deberían fijar unos precios mínimos por la uva. No olvidemos que se trata de un sector importante dentro del panorama económico de Cataluña. Así no se puede seguir.